Cinco minutos al día para dejar de vivir en automático.
Escribes dos líneas de lo que traes. Tu lectura del día se arma con eso y trabajas tu rumbo, un día a la vez. Para gente que ya construyó algo y quiere más.
Escribes dos líneas de lo que traes. Tu lectura del día se arma con eso y trabajas tu rumbo, un día a la vez. Para gente que ya construyó algo y quiere más.
Cada paso sale del anterior: nada de lo que te devuelve la app es genérico, porque todo arranca en lo que escribiste tú.
Lo que te da vueltas hoy, sin ordenarlo. Escrito o dictado. Dos líneas alcanzan.
Lo que acabas de decir, devuelto ordenado: lo que se ve, lo que importa aquí y el foco con el que sigues.
Concreta y elegida por cómo estás hoy. Se hace dentro de la app, queda guardada, y la guía te responde sobre lo que escribiste.
Le cuentas lo que tienes en la cabeza y te devuelve una observación precisa, una pregunta que incomoda lo justo y una práctica chica para hoy. Recuerda cómo vienes y lo que escribiste, así que la conversación sigue de donde quedó.
Está para las noches en que la cabeza no para y para los días en que falta dirección. Cinco mensajes por día son gratis; con la suscripción no tiene límite.
Un día salteado no rompe tu racha; dos, sí. La regla está pensada para sostener la práctica, no para castigarte.
Y lo que escribes queda. A las semanas ves de dónde vienes, y eso es lo que empuja.
Varias semanas, un día por vez: una lección corta, una práctica que se hace en el momento y una pregunta que te llevas al cierre del día. Los primeros días de cada plan son gratis, y se suman planes nuevos.
Gratis para empezar. Sin cuentas, sin publicidad, y lo que escribes se queda en tu teléfono.